💜 IN 2: TRES HITOS QUE CAMBIARON MI VIDA

¡Hola! Hoy no vengo a compartirte cuestiones académicas o técnicas del Coaching. Quiero abrirte mi corazón y contarte tres aprendizajes profundos que tuve en este viaje maravilloso llamado vida. Claramente no son los únicos, pero sí son los que hoy elijo compartir con vos. Observo que, sobre todo en los últimos años, a cada vez más personas les resuena con fuerza esa gran pregunta: ¿Para qué estoy en este mundo? ¿Cuál es mi verdadera pasión, propósito o vocación? Si sentís que sos una de ellas, te invito a leer esta entrega, mi querido/a lector/a.

Maru Pesotto

6 min read

3 Hitos que cambiaron mi vida

Estos tres aprendizajes que adquirí durante 13 años marcaron mi vida a tal punto que la hicieron girar y cambiar por completo de rumbo. Fueron grandes hitos en lo profesional con los que llegué a las preguntas que me permitieron descubrir, en sus respuestas: Quién soy, Para qué estoy y Hacia dónde voy.

Cada uno de ellos está vinculado directamente con mis trabajos en relación de dependencia, donde pasé varios años. Hoy veo a cada una de esas experiencias como el escalón necesario para estar donde hoy estoy: las experiencias bisagra que me movilizaron para ir a un nuevo lugar. De cada uno de esos trabajos me enamoré y estoy muy agradecida por las oportunidades y los lazos creados, pero hoy reconozco que lo estoy mucho más por el aprendizaje que me dejaron. Entiendo que las cosas no ocurrieron puramente para que yo aprendiera, sería egocéntrico pensarlo así; pero dado que ocurrieron, elijo tomar los aprendizajes.

Aquí voy a contártelos. Es mi deseo que te puedan servir para direccionar tu camino profesional, vocacional o emprendedor. Más que mi experiencia de vida —que solo sirve para poner en contexto dónde aparecieron—, te regalo las preguntas que surgieron a partir de esos quiebres, para que vos también puedas hacértelas.

Antes de ir a los aprendizajes...

Es necesario compartirte que vengo de las Ciencias Económicas. Por alguna extraña razón, mis padres querían que fuera Contadora (ninguno de ellos lo es). Al parecer era la carrera que "me tocaba", a pesar de tener otros intereses muy marcados. Sin embargo, a mis 17 años no tuve muchas posibilidades de hacerlo diferente.

Me inscribí en Ciencias Económicas y ahí descubrí la carrera de Administración de Empresas, un área con más perspectiva de las ciencias sociales que los puros números. Así que, como ellos querían una cosa y yo buscaba otra, fui por las dos.

Tanto estar en ese mundo que se me empezaron a pegar los sueños y mandatos de otros: hacer experiencia mientras estudiás para ingresar a una multinacional, hacer carrera corporativa para llegar a los puestos más altos, saber inglés, tener herramientas de liderazgo, etc. Un montón de ítems que iba tildando en mi lista del "deber ser" y en los sueños de los demás.

📌 1. Hacé algo que valga tu tiempo y tu vida

Era mi primera oportunidad en un cargo de responsabilidad, al cual llegué después de mucho trabajo y de dar sin esperar. Estaba feliz en una fábrica textil de indumentaria femenina. En pleno mundo de la moda, entre tendencias, telas y texturas, me ocupaba del área de administración y personal. Una mañana igual a cualquier otra (el 6 de diciembre de 2008, para ser exacta), ¡ni imaginaba la lección que me tenía preparada el camino!

Vivimos un asalto violento dentro de la empresa. Cinco personas ingresaron armadas para robar la recaudación y fueron directo a mi oficina. En ese momento estaba embarazada de 6 meses de mi primera hija. Vi en unos pocos minutos cómo mi vida podía irse, y junto a la mía, la de mi bebé. Me golpearon, gatillaron y amenazaron con matarme. Felizmente sigo acá para contarlo, acompañada de mi amada hija que este año ya cumplió sus 15.

Superar ese trauma me llevó meses. Luego del robo entré en licencia y, finalmente, cuando nació mi hija, renuncié. Y de ahí nació mi primera gran certeza:

💬 Preguntas espejo: ¿Eso que hoy estás haciendo vale la pena como para poner todo tu esfuerzo y tu tiempo (que es tu vida)? ¿Vale el tiempo que dejás de estar con tu familia? ¿Valen la pena los riesgos que asumís? Si tu respuesta es No... ¡entonces cambiá!

📌 2. Buscá tu paz, tu felicidad y encontrá tu propia voz

Luego de esa experiencia, y tras dedicarme un año entero a maternar, retomé el camino profesional. Nuevamente entré en la carrera por un rol de responsabilidad, esta vez dentro de una fábrica metalúrgica. Era un mundo sumamente masculino: apenas éramos 5 mujeres entre 70 empleados.

Me tocó luchar mucho por la brecha salarial. Todo mi esfuerzo y dedicación estaban puestos en dos áreas (Administración y Recursos Humanos) para que, en comparación con mis pares masculinos que lideraban una sola área, se me reconociera apenas la mitad. Estuve mucho tiempo en la falsa ilusión de estar en carrera, hasta que me di cuenta de que yo corría sola. El resto estaba cómodo; la única que corría era yo.

De tanta impotencia y frustración empecé a resfriarme todos los meses, a quedarme sin voz, hasta que enfermé de una neumonía atípica. Literalmente no podía respirar. Tras el tratamiento y el reposo necesario, entendí que yo tenía el poder de decidir si continuar, o no, perpetuando esa situación.

💬 Preguntas espejo: ¿Lo que hoy estás haciendo te suma felicidad o te la resta? El lugar donde estás hoy, aunque no sea el definitivo, ¿le da más oxígeno a tu pasión o se la apaga? ¿Hace que tu voz sea más poderosa o calla tus palabras? Si tu respuesta es No... ¡entonces movete de lugar!

📌 3. Descubrí tu vocación y tu oferta al mundo

Y así llegué a mi última experiencia laboral en relación de dependencia. Fue la estancia más larga y donde apareció el aprendizaje más contundente.

En paralelo a este trabajo como responsable de Administración, Finanzas y Recursos Humanos (liderando ambas áreas con un equipo a cargo en cada una), inicié mi camino en el mundo del Coaching. Todo marchaba dentro de los parámetros "esperados". Volví a entrar en la carrera del mérito, la zanahoria y el ascenso. Sin embargo, esta vez el entorno era más ecuánime: yo daba esfuerzo y me daban beneficios (flexibilidad horaria, trabajar desde casa si mi nena se enfermaba, asistir a los actos escolares). Seguía alimentando la comodidad de un camino que habían fijado otros.

Certifiqué como Coach, fui mamá de mi segundo bebé y empecé a volcar todo lo aprendido en mi rol de líder. Al reincorporarme post maternidad, regresé a la comodidad, quemando a fuego lento mi pasión, mi creatividad y mi voluntad. Estaba cómoda, muy cómoda, pero para nada satisfecha, ni feliz, ni en bienestar.

Hasta que llegó el gran quiebre. René, un compañero de trabajo, decidió abandonarnos en esta vida. Como responsable de Recursos Humanos —pero mucho más como humana empática y compasiva— acompañé a su familia en el dolor y fui contención para mis compañeros. No podía parar de llorar y de preguntarme: ¿Qué pasó? ¿Qué señal no vi? Fue una sacudida total de estanterías.

A los pocos días de esta partida, tomé un taxi. El chofer empezó a contarme una situación personal que lo tenía muy angustiado. Desempolvé todo lo aprendido en el Coaching y empecé a hacerle preguntas mientras lo escuchaba. Llegamos a destino y nos quedamos unos 15 minutos más conversando en el auto; lo asistí para que pudiera encontrar por sí mismo un camino de solución. Cuando me bajé de ese taxi, tuve mi gran despertar: quizás él se llevó una respuesta a su angustia, pero yo me llevé el haberme encontrado.

💬 Preguntas espejo: ¿Lo que hoy estás haciendo es una carrera en solitario por tu propio beneficio? ¿Lo que hacés le da sentido a tu vida y a la de otros? ¿De qué manera estás aportando a este mundo? ¿El lugar donde estás comparte tus valores fundamentales? Si tu respuesta es No... es hora de ir hacia un nuevo lugar.

El destino de la colaboración

Encontrar estas tres respuestas me tomó unos 13 años. En el medio emprendí diferentes proyectos que no prosperaron. Hoy sé que, por más que supiera de planes de negocio, marketing o cash flow, me faltaba lo más importante: aprender a encontrarme, descubrir mi razón de ser, mi propósito de vida, y ponerlo al servicio de un otro.

Tuve que abandonar la carrera de la competencia para ir hacia un lugar mucho más maravilloso: el de la colaboración, el servicio y el trascender mis propias necesidades para simplemente dar y amar al otro a través de mi emprender.

Hoy, desde hace 8 años, vivo parada firmemente en mis dos propósitos de vida. Vivo de mi pasión y, a través de ella, acompaño a que otros seres también puedan encontrar bienestar, amor, felicidad y transformación. Hoy sé quién soy, para qué estoy y hacia dónde voy.

¡Se hizo largo! Aunque creo que valió la pena si te sirvió de espejo para darte cuenta de que tal vez vos también estás necesitando un cambio de rumbo.

Me encantaría saber de vos y de tu historia. Si estás pasando por algo así, podés enviarme un mensaje directo a nuestro Instagram o escribirnos por WhatsApp. Voy a estar encantada de leerte y responderte.

¡Hasta el próximo In!

Con Amor y Gratitud, 💜✨ Maru PesottoDirectora de InFluir

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